EL EVANGELIO DE HOY

 Día litúrgico: Viernes 16 de Febrerodespués de Ceniza
Texto del Evangelio (Mt 9,14-15): En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».
REFLEXIÓN

«Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán»

Hoy, primer viernes de Cuaresma, habiendo vivido el ayuno y la abstinencia del Miércoles de Ceniza, hemos procurado ofrecer el ayuno y el rezo del Santo Rosario por la paz, que tanto urge en nuestro mundo. Nosotros estamos dispuestos a tener cuidado de este ejercicio cuaresmal que la Iglesia, Madre y Maestra, nos pide que observemos, y a recordar que el mismo Señor dijo: «Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9,15). Tenemos el deseo de vivirlo no sólo como el cumplimiento de un precepto al que estamos obligados, sino —sobre todo— procurando llegar a encontrar el espíritu que nos conduce a vivir esta práctica cuaresmal y que nos ayudará en nuestro progreso espiritual.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

1. “No tendrás otros dioses fuera de mí” (Ex 20, 3)

2. “No pronuncien el nombre de Dios en falso” (Ex 20, 7 )

3. “Recuerda el día del sábado para santificarlo” (Ex 20, 8)

4. “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12)

5. “No matarás” (Ex 20, 13)

6. “No cometerás adulterio” (Ex 20, 14)

7. “No robarás” (Ex 20, 15)

8. “No darás testimonio falso contra tu prójimo” (Ex 20, 16)

9. 10 “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo” (Ex 20, 17)

LOS SACRAMENTOS

Los sacramentos fueron instituidos por Cristo. Son signos sagrados visibles de realidades invisibles en los que los cristianos podemos experimentar la presencia de Dios que sana, perdona, alimenta, fortalece y capacita para amar, ya que en ellos actúa la gracia de Dios.
Los sacramentos de la Iglesia son 7:
-Sacramentos de iniciación:
1. Bautismo: Nos une a Jesucristo. Nos introduce en su muerte salvífica en la cruz, y por ello nos libera del poder del pecado original y de todos los pecados personales, y nos permite resucitar con él a una vida sin fin. En el bautismo nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, en hermanos y hermanas de nuestro Salvador e Hijo de Dios.
2. Confirmación: Después del bautismo, aquel que elige libremente por una vida como hijo de Dios, pide el don del Espíritu Santo que da la fuerza para ser testigo del amor y del poder de Dios con palabras y obras. Quien se confirma se transforma en un miembro pleno y responsable de la Iglesia Católica.
3. Comunión: En este sacramento Jesús se entrega a sí mismo por nosotros en su Cuerpo y Sangre, para que también nosotros nos entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada Comunión y a su único Cuerpo que es la Iglesia.
Cada Sagrada Comunión nos une más íntimamente con Cristo, nos convierte en un miembro vivo de su Cuerpo, nos renueva las gracias que hemos recibido en el bautismo y en la confirmación, y nos fortalece en la lucha contra el pecado.
-Sacramentos de curación:
4. Reconciliación o penitencia: Es el sacramento que nos permite reconciliarnos continuamente con Dios cada vez que sentimos que lo hemos ofendido.
5. Unción de los enfermos: Se unge la frente y las manos del enfermo con un óleo sagrado, acompañando todo con las oraciones correspondientes, esto para otorgar consuelo, paz, y ánimo al enfermo, y para unirlo de un modo íntimo con Cristo.
-Sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión:
6. Orden Sagrado: Mediante este sacramento el sacerdote recibe como don del Espíritu Santo una fuerza particular y una misión a favor de sus hermanos en la fe.
7. Matrimonio: Sólo tiene lugar cuando un hombre y una mujer libremente quieren vivir juntos el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios. Se lleva a cabo mediante una promesa hecha ante Dios y ante la Iglesia que es aceptada y sellada por Dios.
Tomado del YOUCAT, capítulos 2 y 3.

LAS BIENAVENTURANZAS (Mateo 5, 2-12)

Las Bienaventuranzas

Mateo 5, 2-12

“Jesús comenzó a enseñarles, diciendo:

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.”
(Tomado de la Biblia “El Libro del Pueblo de Dios”)

PARTES DEL TEMPLO CATÓLICO

La iglesia o templo católico:

La iglesia es un lugar que está construido especialmente para que nos podamos reunir todos juntos como familia de Dios, para que todos juntos podamos demostrarle a Dios nuestro cariño, podamos hablar con él o celebrar.

Dentro de la iglesia encontramos los siguientes lugares:

El presbiterio:

Dentro de la iglesia existe un lugar más elevado que se llama presbiterio porque ese es el recinto de los presbíteros o sacerdotes que en nombre de Jesús proclaman la Palabra de Dios y nos dan el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En el presbiterio están el altar, el ambón, la sede y la credencia.

El altar:

Es una mesa rectangular, pero no una mesa cualquiera, ya que allí se colocan las ofrendas y se realiza la consagración. Es la mesa del banquete que representa a la persona de Jesús. Por eso el sacerdote la besa cuando comienza la misa y todos, cada vez que pasamos frente al altar, hacemos una reverencia inclinando la cabeza.

La sede:

Es la silla más grande que está en el presbiterio. En ella se sienta quien preside la celebración de la misa.

El ambón:

En el ambón se apoya el libro que contiene la Palabra de Dios, y desde allí se leen las lecturas bíblicas durante la misa. Se suele vestir el ambón con los colores del calendario litúrgico.

La credencia:

Es una mesita pequeña en la cual se apoyan los elementos que se utilizan durante la misa.

El sagrario

Es el lugar donde se encuentra el Cuerpo de Jesús. El término proviene de “sagrado”; es el lugar más santo de la iglesia, porque allí se encuentra Jesús, nuestro Dios, en la Hostia.

Los sagrarios tienen diversas formas, pero podemos localizarlos fácilmente en los templos porque muy cerquita de ellos hay una luz roja, muy pequeña, que nos indica que ahí está Jesús.

Fuente o Pila Bautismal:

En la iglesia se destina un lugar, con forma de fuente, para realizar los bautismos. Allí se derrama el agua bautismal durante la celebración del sacramento.

La cruz:

En todas las iglesias siempre hay una cruz en un lugar importante. Por la cruz Jesús nos trajo la salvación. La cruz une a todas las personas con Dios.

Retablo:

Es una construcción que suele ser de madera, es para decorar y poder colocar allí las imágenes de los santos.

Nave central: 

Es el lugar reservado a los fieles, con los bancos colocados de tal forma que todos puedan participar con la vista y el espíritu en las sagradas celebraciones, para que puedan acercarse con facilidad a recibir la comunión, y para que puedan adoptar las distintas posturas recomendadas para los diversos momentos de dichas celebraciones.

Confesionario:

Lugar donde confiesa el sacerdote.

Vía Crucis:

Todas las iglesias tienen representadas de alguna forma las 14 estaciones del Vía Crucis para que los fieles puedan seguirlas mientras rezan.

Agua bendita:

La mayoría de las iglesias disponen de pequeños recipientes para el agua bendita, de manera que el que entra o sale pueda santiguarse con ella.

 

VIDA DE LA VIRGEN MARÍA

  1. Nacimiento. La fiesta de la natividad de María se celebra el 8 de septiembre. Esta fiesta tuvo origen en la tradición de oriente (Jerusalén), hacia el siglo V, y recién en el siglo VII el papa Sergio I introdujo esta festividad en occidente.
  2. Presentación en el Templo. La fiesta de la presentación de María se celebra el 21 de noviembre. Esta fiesta tuvo origen en la tradición de oriente (Jerusalén). Recién en el siglo XIV el papa Gregorio XI autorizó su celebración en algunas iglesias de occidente, y finalmente en el siglo XVI el papa Sixto V aprobó esta festividad para toda la Iglesia. La presentación de María en el Templo es un acontecimiento que no figura en la Sagrada Escritura. Aparece más bien, en los evangelios apócrifos. Según éstos, María, siguiendo la promesa de sus padres, fue llevada al Templo a los tres años.
  3. La Anunciación. El texto de la Anunciación del ángel Gabriel a María está narrado en el Evangelio de San Lucas 1, 26-38, y se celebra el 25 de marzo.
  4. María visita a su prima Isabel. El texto de la visitación de María a Isabel está narrado en el Evangelio de San Lucas 1, 39-56, y se celebra el 31 de mayo.
  5. Nacimiento del Niño Jesús. El texto del nacimiento del Niño Jesús aparece en el evangelio de San Mateo  1, 18-25 y en el de san Lucas 2, 1-7. Se celebra el 25 de diciembre.
  6. Huida a Egipto. La huida a Egipto de la Sagrada Familia de Jesús, María y José está narrada en el evangelio de San Mateo 2, 13-15.
  7. Presentación del Niño Jesús en el Templo. El texto de la presentación del Niño Jesús en el Templo está narrado en el Evangelio de San Lucas 2, 22-38, y se celebra el 2 de febrero.
  8. Vida en Nazaret. “Después de haber cumplido con todo lo que manda la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret. Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios.” Evangelio según San Lucas 2, 39-40.
  9. El Niño Jesús, perdido y hallado en el Templo. El texto que narra el episodio en que el Niño Jesús se pierde y es hallado en el Templo de Jerusalén se encuentra en el Evangelio de San Lucas 2, 41-50.
  10. Las bodas en Caná de Galilea. El texto que narra el milagro de Jesús en una boda en Caná de Galilea se encuentra en el Evangelio de San Juan 2, 1-11.
  11. Pasión, crucifixión y muerte de Jesús. La pasión y muerte de Jesús está narrada en los cuatro Evangelios. San Mateo capítulos 26 y 27. San Marcos capítulos 14 y 15. San Lucas capítulos 22 y 23. San Juan capítulos 18 y 19. “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su  madre: -Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa.” Jn 19, 25-27
  12. Pentecostés. La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles está narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-4
  13. Asunción al cielo. La Asunción al cielo, en alma y cuerpo de María, es un dogma de fe que fue proclamado 1º de noviembre de 1950 por el Papa Pío XII. Su fiesta se celebra el 15 de agosto.
  14. Coronación de María como reina del cielo y de la tierra. El papa Pío XII en 1954, instituyó la fiesta Litúrgica del Reinado de María al coronar a la Virgen en Santa María la Mayor, Roma. En esa ocasión el Papa también promulgó el documento principal del Magisterio acerca de la dignidad y realeza de María, la Encíclica Ad coeli Reginam (Oct 11, 1954). En su Carta Apostólica Marialis cultus el papa Pablo VI subrayaba el vínculo profundo que existe entre la Asunción y la Coronación de la Virgen, con estas palabras: «…La solemnidad de la Asunción se prolonga jubilosamente en la celebración de la fiesta de la Realeza de María, que tiene lugar ocho días después y en la que se contempla a Aquella que, sentada junto al Rey de los siglos, resplandece como Reina e intercede como Madre..». (Marialis cultus, 6). La fiesta de María Reina se celebra el 22 de agosto.

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Solemnidad: 1 de enero

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
La antigüedad de esta fiesta mariana se puede constatar en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones. Se sabe que es la primer celebración mariana que apareció en la Iglesia Occidental, sin embargo, cuando el rito romano comenzó a celebrar la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús, desapareció esta fiesta.
Fue recién en el año 1931 que el Papa Pío XI, con ocasión del XV Centenario del Concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana se encuentra en un marco litúrgico más adecuado, en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.

MARÍA REINA DE LAS MISIONES

María es Reina de las Misiones, porque ella fue la primera misionera al llevar a Jesús en su seno y darlo a conocer al mundo. Estuvo presente en el comienzo de la misión en Pentecostés, junto a los Apóstoles, acompañó a lo largo de toda la historia el camino heroico de los misioneros, y hoy continúa dando a conocer a su Hijo a las personas.
El vocablo “misiones” no fue utilizado con el significado actual sino hasta después del siglo XVI, por eso, evidentemente no encontraremos el título “Reina de las Misiones” aplicado a María en los primeros tiempos de la Iglesia. María más bien tenía el título de “Reina de los Apóstoles”.
El título “Reina de las Misiones” parece originarse en un momento muy posterior al siglo XVI, recién en la primera mitad del siglo XX.  En España, los Misioneros Vicencianos, editaron durante los años 1935 y 1956, una revista llamada “Reina de las Misiones”, lo cual nos dice que ya en la década de 1930, se adjudicaba a María este título. Sin embargo, su incorporación al vocabulario magisterial es posterior. Recién en la Exhortación Princeps Pastorum (Papa san Juan XXIII, 1959), se la invoca como “Reina de las Misiones”
La imagen que se utiliza para representar a la Reina de las Misiones proviene de una visión que tuvo santa Catalina Labouré, quien describió a la Virgen con un globo en sus manos que representaba la tierra. Esta imagen actualmente se emplaza en el lugar de las apariciones y donde reposa el cuerpo de santa Catalina, en Francia. Se la llamó popularmente la “Virgen del globo”, o “Reina del Universo”, pero entrando el siglo XX, la Virgen del Globo fue popularizada por la Sagrada Congregación de la Propagación de la Fe bajo el título de Reina de las Misiones.
La fiesta
Si bien no existe en el calendario litúrgico una fiesta instituida en honor a María Reina de las Misiones, en muchos lugares del mundo, se la celebra el 31 de Mayo,  fiesta litúrgica de la Visitación, o también se la celebra el 22 de agosto, fiesta litúrgica de María Reina.

MARÍA REINA DE LA PAZ

Fiesta: 24 de enero

El título de “Reina de la Paz” atribuido a la santísima Virgen María, fue recién en 1917 que se hizo popular y universal, debido a las circunstancias generadas en Europa a razón de la primera guerra mundial: el sumo pontífice Benedicto XV sintiéndose impotente frente a los estragos de la guerra europea, mandó añadir a las letanías del santo rosario, la advocación: “María Reina de la Paz, ruega por nosotros”.
Esta advocación ya era venerada en España hace mucho tiempo antes, debido a que la Virgen les había concedido la gracia de la Paz frente a la guerra con los moros. Ellos fueron quienes comenzaron a celebrarla en la diócesis de Toledo cada 24 de enero bajo este título.
En los años que sucedieron al Concilio Vaticano II, también el Papa Pablo VI, en la Exhortación Apostólica Marialis Cultus de 1974 -para la recta ordenación del Culto a la Virgen- propuso a la Iglesia dirigirse cada año, el 1 de enero, a “María Reina de la Paz” con ocasión de la “Jornada Mundial de la Paz”.
En este último tiempo, la advocación “Reina de la Paz” ha recibido gran popularidad debido al  testimonio  de  la  Parroquia  de  Santiago Apóstol de Medjugorje (Bosnia Herzegovina), donde seis jóvenes aseguraron recibir de la Virgen tal advocación, para ser invocada como recurso seguro frente a los peligros que nos amenazan.
Según el testimonio de los videntes de Medjugorje, la primera vez que la Virgen pidió ser invocada como “Reina de la Paz”, fue el 6 de agosto de 1981. Dos meses después de la primera aparición.
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